jueves, 15 de septiembre de 2011

Efectos de engaño que ultiliza el marketing y la publicidad

Uno de los problemas de la publicidad, que solo quiere vender, es el engaño, del cual son víctimas el público consumidor.

Una encuesta realizada por  Eroski, hizo que la gente se pronunciara en contra de la falta de veracidad concluyendo en estos procedimientos:

   Testimonios manipulados: cuando se encuesta a la gente y éstas solo tienen que decir algunas palabras a favor del producto, ya sea por dinero o algún artículo a cambio.

   La exageración grandilocuente y/o eufórica:por ejemplo el anuncio de un Automóvil X, a años luz de todo lo que tú conoces.

   La asociación desproporcionada entre un producto y sus efectos: por ejemplo entre colonia y éxito sexual.

   Omisiones graves  


Los productos y servicios más importantes en las ca­tegorías de engaño son los servicios financieros y de seguros, los más deficientes, principalmente por la forma de presentación publicitaria.
           Otros productos que no se escapan de estar dentro de  esta clasificación son los limpiadores, que solo prometen resultados óptimos como en los productos de belleza, cosmética e higiene.

En los medios televisión y radio, la “tangibilidad” es reducida, dominan­do más la grandilocuencia y la euforia, probablemente debido a la mayor riqueza expresiva del medio televisión por un lado y dejando de lado lo racional.

Los mensajes que aunque vendan productos físicos, se conectan con un universo simbólico frente al cual naufragan los análisis convencionales sobre el engaño, que por su pro­pia naturaleza exigen manifestaciones publicitarias ceñidas a hechos con­cretos que puedan ser objeto de comprobación. Del análisis se desprende que la importancia de la “no verificabilidad” en la publicidad es elevada en los medios de mayor despliegue visual como son televisión y sobre todo las revistas.
El “delito”  más habitual en el que incurre la publicidad no es la mentira pura y simple, sino más bien es la exageración de la calidad sugerida para los pro­ductos. Los anuncios exageran las virtudes del producto, sugiriendo con procedimientos ampulosos una calidad superior a la real. Puede decirse por consiguiente que la publicidad produce una neta infla­ción en la percepción de la calidad de los productos.

De todos modos, los análisis de contenido sólo pueden evidenciar li­mitadamente el engaño publicitario; en realidad es cada producto anun­ciado el que debiera ser objeto de examen en laboratorio para ver la co­rrespondencia entre sus afirmaciones y su realidad. Además, en este tipo de investigaciones no se considera la verdad o falsedad del modelo existencial propuesto por una parte importante de los mensajes publicitarios, problema que por tener un carácter filosófico no puede ser resuelto con 
in­vestigaciones empíricas. Tanto los estudios empíricos como las actuaciones judiciales en torno al engaño publicitario sólo pueden detectar aquellos engaños sujetos a evidencias con demostración numérica, lo que es solamente una de las formas posibles de manifestación del engaño y probablemente no la más grave.

 BIBLIOGRAFÍA: 

CONCLUSIÓN:

Las publicidades y el marketing juegan y cuentan con engaños para influenciar a los consumidores. Esto se realiza de diversas maneras, ya que hay muchas formas engañosas; utilizan las presentaciones publicitarias y físicas para que se cree una ilusión imaginaria del producto REAL y cuando se está por consumir resulta no ser lo esperado. También se generan exageraciones y muchos engaños mas para tener una influencia a un nivel mas alto, y que los consumidores generen expectativas mayores para conseguir mas consumo. Debido a esto se producen muchos reclamos ya que los consumidores no obtienen lo que se publicita.

Por eso hay que prevenirse en el momento de decidir consumir o no. Ya que después nos podemos encontrar con algo no esperado, y puede existir la posibilidad de arrepentimiento sobre lo consumido.

Camila Brites

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